Debo reconocer que cuando ponen un micrófono delante de nuestros “dirigentes” para hablar de temas laborales me froto las manos. ¿El motivo? Sé que es cuestión de pocos minutos que demuestren su ignorancia en la materia y me brinden una nueva entrada para el blog. Esta semana la afortunada es la (todavía) ministra de sanidad, Ana Mato.
Hace unos pocos días Ana Mato se reunió con el presidente de la Comisión para la Racionalización de Horarios Españoles, Ignacio Buqueras, y la presidenta de la Comisión de Igualdad del Congreso, Carmen Quintanilla. Ante ellos se comprometió a “impulsar todas las políticas encaminadas a conseguir unos horarios equiparables con los de la Unión Europea”, así como también a “la promoción de estudios o análisis para la racionalización de horarios que permitan una mejor compatibilidad de la vida familiar y laboral“. La verdad es que dicho así suena muy bien, ¿no? hasta podríamos decir que Ana Mato se ha tomado en serio la conciliación de la vida familiar y laboral. Ya, lástima que Ana Mato apoyara la reforma laboral que ha supuesto un paso atrás de enorme magnitud en esta materia.
Como lo mío es el derecho laboral, le voy a recordar a nuestra (todavía) ministra conciliadora alguna de las medidas que contenía la reforma laboral.
1. Flexibilización de las causas que permiten llevar a cabo una modificación sustancial de las condiciones de trabajo, tanto de carácter individual como colectivo, en materia de jornada, horario, distribución del tiempo de trabajo y régimen de trabajo a turnos. (art. 41 del Estatuto de los Trabajadores).
2. Otorgar a la parte empresarial la posibilidad de distribuir de forma irregular, a lo largo del año, hasta el 10% de la jornada de trabajo. Esta posibilidad no existía anteriormente. (Art. 34 del Estatuto de los Trabajadores).
3. Introducir la posibilidad de que los trabajadores contratados a tiempo parcial tengan que hacer horas extras, en lugar de ampliar la jornada de su contrato de trabajo. (art. 12 del Estatuto de los Trabajadores).
4. Obligar a que la reducción de jornada por cuidado de hijo tenga que disfrutarse obligatoriamente dentro de la jornada ordinaria. Esto límita, por no decir que impide, los cambios de turno o de jornada para lograr la conciliación perseguida. (art. 37 del Estatuto de los Trabajadores).
5. Facilitar la movilidad geográfica de trabajadores con la consecuencia, en muchos casos, de la separación familiar.
6. Introducir la posibilidad de que una empresa se pueda descolgar del Convenio Colectivo de aplicación en materia de jornada, horario, distribución del tiempo de trabajo y régimen de trabajo a turnos. En la práctica la empresa podrá aumentar la jornada de trabajo o cambiar la distribución y los turnos de los trabajadores, algo que no existía con anterioridad a la reforma laboral. (art. 82 del Estatuto de los Trabajadores).
7. En materia de empleados públicos, se ha utilizado la vía del Real Decreto para aumentar su jornada y reducir sus días de asuntos propios y vacaciones.
Resulta indiscutible que todas y cada una de estas medidas, acertadas o no, han supuesto un paso atrás en materia de conciliación para España.
Ana Mato está en su derecho de apoyar estos cambios y de votar a favor de los mismos en el Parlamento pero, a partir de ese momento, queda totalmente inhabilitada para participar en foros como la Comisión para la Racionalización de Horarios Españoles. Su palabra carece de valor en materia de conciliación, pues sus propios actos han indicado lo contrario. Pero ahora que lo pienso, que sabrá de conciliación y de los sacrificios personales que esto comporta alguien como Ana mato, que ha llegado a manifestar públicamente que el mejor momento del día es “Por la mañana, cuando veo cómo visten a mis niños”. Si, habéis leído bien, visten. Sobran más comentarios.

Claro y esto distorsiona la calidad de vida de algunos...
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